La pirámide invertida no sirve

  Apuntes personales del taller Cómo contar (bien) una historia del  poeta, cronista y articulista Willy McKey.

 CÓMO CONTAR (BIEN) UNA HISTORIA

La verdad la tienen los filósofos, no los medios de comunicación.
Willy McKey

   Willy McKey tenía razón: Barquisimeto ha tenido la particularidad de contar su historia hacia adentro, en vez de hacia afuera. Comenzar a exportarla no se trata de glorificar la “guaridad” ante el mundo, sino que más bien sea momento de contar la crónica común. En todas las ciudades existen historias pendientes que están guindando de un hilo, y son una mina de oro para quien tenga el valor de contarlas.

     Pero hay que tener en cuenta que somos personas, y como personas, tenemos historias que queremos leer. Da el ejemplo de la historia de Juan Rulfo: le preguntan a Rulfo por qué escribió Pedro Páramo, y él respondió “pues me dieron ganas de leer Pedro Páramo, y como no lo encontré, lo escribí y me lo leí”.

      Dice Willy McKey que esas historias que queremos leer, no tendrán espacios en los medios de comunicación y es en el Internet donde podemos encontrarlos. Pero todos debemos tener en claro que, si bien en países en dictadura el periodismo independiente es una urgencia, nuestra historia no le cambiará el mundo a nadie. Pero “debemos elegir entre estar felices con nosotros mismos, o vivir de hacerle la rueda de prensa a nuestros amigos”.  

            Al mencionar la nota de prensa, Willy se disculpa, retira el micrófono de su rostro y grita: “¡LA PIRÁMIDE INVERTIDA NO SIRVE! ¡NO!”, hace una pausa entre las risas de la gente y vuelve a gritar: “¡LA PIRÁMIDE INVERTIDA NO SIRVE!”

     Willy Mckey acababa de desacreditar una de las pautas por excelencia en asignaciones de redacción en la mismísima universidad donde estaba dictando la conferencia. Y, por si no fuera poco, lo dijo frente a profesores, licenciados e incluso autoridades de la Escuela de Comunicación Social. Glorioso.

         Muchos reaccionaron con risas y otros aplaudieron. Pero era cierto.

-La pirámide invertida no sirve porque hace que la gente no lea. Si dices todo (qué, quién, cómo, cuándo, dónde, porqué) en los dos primeros párrafos, ¿para qué la gente va seguir leyendo?

        Luego de condenar la técnica de la pirámide invertida, explica cómo entonces lograr interesar al lector sin dejar a un lado la información importante: la conmoción. Para Willy Mckey, la conmoción nos afecta los sentimientos en significado y en dirección. Y para tener ese sentido, las historias deben tener calidad e impacto social.

            Willy McKey hace otra pausa a su conferencia para presentarnos un video realizado por PlayGround: un trap sobre Las Meninas de Velazquez. Este es el video:

            El equipo responsable de este video estaba conformado por expertos en historia del arte, trap, guiones humoristas, animadores y contenido viral. Más allá de las risas que ocasiona este video, nos enseña que este grupo de profesionales salieron de su zona de confort para lograr que gran parte de las personas que vieran este video, buscaran en Google y conocieran a Las Meninas. A esto Willy McKey agrega: 

-Debemos entender que no estamos contando algo por primera vez. Era fácil ser original para Platón, o Sócrates, a nosotros nos toca reinterpretar y poner el foco en otro lugar. Atender esa historia ya escrita desde el detalle, ver su maestría y colocar el foco en otro lugar. Porque no hay que confundir lo que nos gusta con lo que funciona. Y, en ocasiones, hay que dejar a un lado nuestra opinión para contar una historia.”

         Toda forma de periodismo tiene la oportunidad de transformación cultural. Y el periodismo cultural nos debe mucho, y le debemos mucho a él. Willy McKey mostró que la escritura es una responsabilidad singular, y que las deudas con las historias solo se pagan contándolas.

**

      Uno de los ejercicios que puso a prueba nuestras historias, fue el contarle brevemente nuestra idea a alguien que no conociéramos y obtener su apreciación. Los introvertidos arquearon sus cejas. Pero finalmente se dio la conversa entre las butacas del auditorio. Me pregunté cuántas ideas estarían viajando y conectándose entre esas paredes. Cuántos puentes se estarían uniendo entre ideologías gracias a las historias y el interés de querer contarlas.

    Entendí gracias a Willy McKey que ser un escritor no tiene que ver con que te publiquen, ni que te paguen por lo que escribes. Escritor es quien se toma el tiempo de escribir bien algo que quiere decir.

Y lo más importante, la frase con la que culminó la conferencia: este país es mucho más que ruido.

FOTOGRAFÍA: Operación Venezuela

  

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