Poesía en Casa Corocora

  Apuntes personales y breve reseña del taller Poesía: libertad bajo palabra del profesor venezolano Freddy Castillo. Concebido como 

 

 Hay que leer con afecto y capacidad de dejarse llevar. Es decir, entregarse.”
Freddy Castillo

     Luisa Teresa Yépez de Cárdenas es una mujer fina. Su voz es suave y habla despacio. Abrió las puertas de su casa, de Casa Corocora y dejo que fuese una caverna de creación poética durante 4 tardes. Al escuchar sus palabras, luego de saber lo que sucedió con su esposo, entendí que uno es más de sus haberes que de sus pérdidas.

 -De todas las riquezas que almaceno, la mejor es saber que estoy cerca de alguien que está por darme algo de sí mismo. Tengo suerte de ver cómo manoseamos las palabras y ver cómo esto les servirá para tantas cosas. En este momento, soy Casa Corocora. 

     Freddy Castillo estaba sentado frente a todos. El profesor reencarnó a Octavio Paz, Eliot, Arnaut Daniel, Borges, San Juan de la Cruz leyendo sus textos. Mostró los juegos de palabras de Darío Lancini. Y propuso el resto de escribir una sixtina. 

     Así fue su taller Poesía: libertad bajo palabra. De este compartir, refiero estas notas. Notas para acercarse a la poesía, sentirla, leerla e intentar escribirla.

 

Poiesis: orfebrería de la palabra

     La poesía se va haciendo en la medida en que se escribe. Es una alquimia del lenguaje. Se le da forma con la mano, tal como los panaderos forman el pan. 

    La palabra poética se desprende de la función comunicativa, por lo tanto, es esa que ya no dice cosas. Está allí, secretamente, sin hacer ruido, sin violencia, lejos de las candilejas. Es la que no se dice, sino la que se hace sentir. Un ejemplo compartido por Freddy:

Jaime Gil de Biedma

(…) Llegaban noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
las palabras que luego abandonamos
para subir a más.
Empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña
Ahora sí. Pueden alzarse
las gentiles palabras
esas que ya no dicen cosas (…)

    La poesía alude a un sentimiento, pues lo que dice algo en la poesía, no es poesía. La palabra debe ser libre, porque el lenguaje está al servicio de la poesía.

No hay emoción sin duende

    Todos hablan de la musa inspiradora, pero nadie habla del duende. De hecho, la musa puede ser una de las enemigas del escritor. A partir de un texto de García Lorca, Freddy Castillo ayudó a diferenciarlos. La musa es esa que nos dicta, nos sopla. Ella no le permite al creador conocer o descubrir a fondo lo que lleva dentro. 

    El duende, por su parte, no llega como la musa, y la patea constantemente. Es quien nos brinda emoción, pero hay que despertarlo. Es un poder que sube desde adentro, es un estilo vivo, de sangre, un espíritu de tierra. Y solo se logra, evadiendo la inteligencia y dándole paso a la ignorancia; despojándose de todas las facultades.

     Hay quienes engañan con un falso duende, que en realidad es una musa. Para llegar al duende, hay que empobrecer nuestra seguridad. Los que tienen duende no son bien vistos, pues con él las técnicas no importan, sino la emoción. Porque sin emoción no hay duende.

   Es importante conocerlo, porque nos dejará expresar nuestras luchas internas, que no son otra cosa que la marca de nuestra autenticidad.

Paterson

 

    El último día del taller, Freddy Castillo nos mostró la película Paterson. Esta producción nos muestra la poesía en lo cotidiano: es la historia de un conductor de autobús que escribe poemas.

    Con esto, entendemos que saber mucho no vale nada si no se ve la poesía de las cosas. De lo cotidiano. Es difícil, pero solo se trata de descubrirla. Porque uno poetiza los objetos a través del contacto, y el contacto se da a través de los sentidos (recordemos que son 5).

La poesía siempre está sucediendo, solo hay que dejarse hechizar sin pensarlo mucho y sentir el doble.

Fragmentos finales

   Pequeños rituales de improvisación, provocaban una bruma de solidaridad colectiva. De ellos, rescaté esta frase:

“… Estoy jubilada. Me jubilé de hija, de madre y de esposa, y ahora que tengo el tiempo me estoy viendo. Ya no quiero hacer lo que otros me digan que haga.”

    Palabras de Beatriz Zavarce, de quien lamentablemente sólo conocí que podríamos ser parientes. Pero estos 4 días, fue una mujer que con su sentir y sinceridad, nos dio una lección a todos. Pues bien lo había dicho Freddy, la poesía es un trabajo de orfebrería   y ella, sin notarlo (o admitirlo), era una orfebre de la palabra con mucho, mucho duende.  

    Despedí entonces a Casa Corocora, al perfume de eucalipto, y toqué con mis ojos el rosa del crepúsculo sobre El Turbio. Dichosa Luisa Teresa, por disfrutar de ese espectáculo todos los días en el patio de su casa.

    Agradecida estoy con Jairo García, por darme la oportunidad de asistir a este curso, confiando en mi escritura y mi esfuerzo por ejercerla.

    En definitiva concuerdo con Freddy: “uno lleva escritos por dentro, que son la más pura escritura poética”.

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