Barquisimeto Social Art

   Reseña sobre el evento Barquisimeto Social Art, escrita a la artista plástico Daniela Urdaneta y al barista Raidel Jiménez – Iniciativa personal

 

Barquisimeto Social Art


      Ese sábado de abril de había una mesa grande y rectangular, en un extremo de la terraza. En el techo, enredaderas. Sobre la mesa, había doce pequeños caballetes, doce vasos con agua, y doce tasas con café molido. Daniela Urdaneta — 24 años, cabello corto, licenciada en Artes Plásticas, tiene un tatuaje de una libélula en el pecho— le hablaba a los participantes y gesticulaba con las manos. Raidel Jiménez iba y venía de prepararles el café. Conversaban. Contaban su historia más vergonzosa. Aunque hubo quienes prefirieron su proceso en silencio, y no conversaron. Todos pintaron. Sus manos se deslizaron sobre la hoja y sus ojos se acostumbraron a la expansión lenta de las manchas.

-Los procesos son distintos porque al dibujar con cualquier técnica húmeda sobre papel, el proceso es lento. Se requiere de paciencia, de capas, de control —dice Daniela Urdaneta— En cambio con la taza de café el proceso es de acción, muy rápido. Las condiciones de la espuma se mantienen en poco tiempo y hay que aprovechar los minutos.

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   Daniela Urdaneta conoció lo que era un social art cuando viajó a Bogotá en 2017. Allí impartió clases de arte a niños en la fundación RedCuna, a través de la Asociación Internacional de Estudiantes de Ciencias Económicas y Comerciales (AIESEC). Lo conoció por redes sociales.

-Apareció en el explorador de mi Instagram, pero no pude participar porque debía pagar y me fui corta de dinero. Los investigué y me di cuenta que era muy monótono; todos hacían la misma reinterpretación del mismo cuadro. Yo quería enfocarme en la conversación.

   Eso es un social art: un grupo de personas reunidas, que pasan unas dos o tres horas pintando juntos un cuadro de un artista. Se conversa y se come. Durante o luego de pintar. También se toma vino. Pero depende del público.

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   Daniela regresó a Venezuela en octubre. En enero o febrero de 2018  conversó con Raidel Giménez —26 años, ojos claros y piel morena, estudiante de Desarrollo Humano, creador del programa de formación El Arte y la Ciencia de ser Barista— sobre su idea.

-Raidel y yo nos reunimos un par de veces mientras planificamos el social. A pesar de vernos muchas veces con anterioridad, nunca encontramos el tiempo de sentarnos a pintar. Así en medio del proceso de planificación, nos veíamos en Atrium y trabajamos juntos en el papel y en la taza.

      Raidel Giménez trabaja en Atrium, un café de la ciudad y el lugar donde fue el evento. El día del Barquisimeto Social Art, Raidel Giménez se detuvo a mirar cada una de las pinturas que hacían los participantes: pintaron con café. 

-Uno de los momentos más inolvidables fue el poder ver allí a 9 personas que habían hecho conmigo el curso básico de El Arte y la Ciencia de ser Barista. Ver cómo lo que aprendieron se transformó en un trazo en el momento de pintar. Se trata de ver el café de una forma distinta, sabiendo que es una cultura que nos une.

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   La mezcla de procesos es lo que agrada a Daniela Urdaneta. El social para ella tiene la capacidad de adaptarse a cualquier tipo de expresión. Quiere hacer uno con vino, con cocuy, con pan… Quiere seguir confirmando lo que se planteó desde el principio: la conversación como punto inicial de ideas y de creación.

 

 

 

FOTOGRAFÍA: Sebastián Ovalles 

 

 

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